El 30 S
No hace falta abundar en los detalles. De eso se han encargado muy mal los medios de comunicación. El 30 de septiembre, para mí, no es un día de golpe de Estado, ni de sublevación, ni de ruptura de orden, ni de nada. Es un día de terror.
Vivimos en el tranquilo barrio de La Granja en Quito. Nunca pasa nada. Los pájaros de tanto árbol que hay por aquí te despiertan en un idilio digno de música New Age. El tema de la seguridad está un poco mejor que antes, aunque nunca faltan los asaltos y quienes le echan la culpa a la pobreza y no a la falta de valores. Pero el 30 de septiembre, a pocas calles de nuestro tranquilo “parque con casas”, se vivieron minutos de angustia, dolor e indignación. Minutos de terror.
Hay tres posiciones muy claras sobre los hechos del 30 de septiembre: una, victimiza al Presidente de la República y luego lo enzalza como un “varón” con medio kilo de huevos. Le hace ver como un pobre ser que, con su rodilla metálica a cuestas, fue a conversar con los policías sublevados para llegar a un acuerdo y al ver su negativa, dio muestras de valentía y hombría plantándoseles y exponiendo hasta su vida por el bien común. Esta postura me resulta ridícula.
La otra, hace ver a los policías como héroes populares que se levantaron con razón para impedir un atropello más del Presidente y sus esbirros en el legislativo a los derechos de la clase trabajadora de este país. Esta postura me resulta ridícula.
Mi análisis es el tercero, menos popular pero también seguido por otros es que la estupidez se tomó el país de ambos lados. Es inadmisible que quienes están llamados a guardar el orden, a “servir y proteger” hayan dejado desamparado al país. Asimismo, es inadmisible e imperdonable que se haya querido sacar provecho de una huelga para convertirla en un filón de piedras preciosas en forma de popularidad, adhesiones y votos, en último término. La pregunta del día era “‘por qué”, seguida del “para qué”. Las siguientes eran “qué hubiera pasado si el Presidente no iba al Regimiento”. Hoy hay muchas más.
Hoy, la sensación de abandono y desamparo es más fuerte y dolorosa que nunca. Si antes la entidad policial me merecía un concepto degradado, hoy simplemente siento desprecio por quienes dicen cuidarme y por tres pesos son capaces de dejar a la sociedad en manos de la delincuencia (o de la percepción de inseguridad).
Y el mismo desprecio siento por quien se encierra en un hospital, llama por celular, da órdenes y luego dice que estuvo secuestrado. Por quien no es capaz de ser firme sin ser autoritario. Por quien prefiere dar una demostración de fuerza en vez de una cátedra de inteligencia y buen sentido.
Un amigo muy querido me dijo en una discusión sobre política que la personalidad del Presidente era lo menos importante en el debate sobre la realidad actual de la nación. Le di toda la razón en su momento. Había que discutir ideas y no personas. Pero el 30 de septiembre le quitó la razón. La personalidad autoritaria, irascible, energúmena, visceral y megalómana de Correa fue tan responsable de lo sucedido como la estupidez policial.
No recuerdo la hora, talvez alguien tenga la anécdota del tiempo muy clara. Yo solo sé que cerca de las 9 de la noche, con el televisor encendido, un periodista informaba del arribo al Hospital de la Policía de un piquete de militares que iniciaba un operativo de rescate del reo voluntario. Nos llenamos de terror. El sueño inocente de nuestra hija contrastaba con el ensordecedor ruido de armas. Disparos, más disparos, explosiones, destellos. Más disparos, ráfagas. Mi esposa y yo solo atinamos a convertirnos en escudo de nuestra hija.
Exageramos, tal vez. Solo no le deseo a nadie ver el lugar por el que transita a diario convertido en un campo de batalla. Al paso elevado de vidrio hecho en un muestrario de proyectiles. A la calle por la que pasea a su perro con olor a pólvora y gas lacrimógeno. Al sitio por el que gira en U con flores de muerte.
Ver a ministros llamando a defender al Presidente, incitando a la violencia, da asco. Ver a los canales de televisión transmitiendo una cadena de un canal que se dice público, pero es gubernamental, da asco. Ver a gente gritando que van a dar su vida por su líder, da pena. Ver a un ser humano cayendo por un parterre para luego morir, por nada que valga la pena, da dolor. Ver a un país que no despega, da rabia. Ver a un tipo que se para en un balcón de un palacio a festejar como triunfo frente a una multidtud lo que podía evitarse, no se que da. Ver la idolatría ciega que algunos profesan a un político, da chiste. Nadie niega que ese político se ha empleado por mejorar la condición de muchos. Pero no es obligación hacerlo con odio, echando mano del resentimiento social. No es necesario hacerlo descalificando, insultado, minimizando y vejando a quien no piensa como él. No es necesario ser Mesías (como dice mi mismo amigo que le quitaba importacia a la personalidad del tipo). No era necesario salir en operativo. No era necesario disparar. No era necesario que Froilán Jiménez y los otros murieran. No es necesario estar ciegos e hipnotizados para cambiar este país.
Lo peor es lo que viene (dirán “qué negativo es este man”). Lo peor es lo que viene porqe viene más de lo mismo. No se oye por ningún lado el mea culpa. Solo justificaciones de la necesidad de la lista de innecesarios del párrafo anterior. Así que, si ya colmaron su paciencia vayan al mercado a por más. La vamos a necesitar.
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octubre 4, 2010 a 1:01 am
Bien argumentado. En el artículo se meneja la visión de una crisis que agrandó las diferencias entre ecuatorianos. Así mismo, la dureza del estimo muestra un sentimiento que se ha apropiado de muchos ecuatorianos, a unos más fuerte que a otros. Un favor: no deje que esta calidad de opiniones solo sean por esta vez, al calor de una coyuntura absurda. Hay muchas situaciones posteriores que mostrarán las trampa en que muchos cayeron y les costó la vida.
Atte: @Zavala_Ra
octubre 4, 2010 a 8:31 pm
Por fin, leo un comentario/artículo equilibrado, que no exalta las posiciones. El 30s Ecuador se partió en dos y los odios se exaltaron más. No pienso que hay un martir en Carondelet, sino un megalómano que piensa que su palabra es ley y no oye a nadie.
Pienso también que la policía abandonó por completo su labor de protección a la sociedad, pero sí creo que tenía derecho de protestar, no sólo ellos se perjudican ¿qué pasa con la “renuncia obligatoria” a funcionarios públicos? y más que nada al pago en billetes de monopolio, perdón, bonos del estado.
Concuerdo contigo, pero lo peor aún no viene y es la primera vez que siento que si alguien está en contra corre serio peligro. Hasta en el FB o twitter da miedo dejar comentarios por temor a represalias.
octubre 5, 2010 a 1:50 am
Mil gracias por tu comentario!
octubre 5, 2010 a 1:41 am
Excelente!
Gracias.
octubre 5, 2010 a 1:51 am
Gracias a ti por leerme y comentar.
octubre 5, 2010 a 1:46 am
Quisiera saber de Usted Sr. Montufar y de mucha gente más, que piensan sobre este abuso y ataque que tuvo la mayoría del cuerpo de la Policía Nacional contra el Presidente Correa y a la vez contra el pueblo Ecuatoriano, con el propósito de paralizar el País, agredir, secuestrar y aniquilar al Eco. Rafael Correa (Presidente de la República. Todo asambleísta no siendo partidario de este Gobierno (como Ud.) se le puede caer la cara si “teniendo sabiduría” esta le exigiera poner primeramente todos los puntos sobre las íes? al mover de inmediato toda herramienta posible para encontrar respuestas y castigos a todo involucrado ante la mas calamitosa acción que hemos podido experimentar en contra de todo el pueblo ecuatoriano.
Como simple ciudadana, Yo solo puedo acusar primeramente a todos esos elementos tanto policiales como militares como “los únicos causantes” de semejante atraco y aflicción. El poder presenciar semejante “amotinada” y brutal ataque policial, el cual fue visto y oído en todo medio de comunicación. Me parece insólito y a la vez caótico que a Ud. como a mucha gente, no le preocupe sobremanera esta situación y se permita que esta escoria sigan libres y anden sueltos por doquier sin haber recibido el castigo merecido? No le preocupa Sr. Montufar? que estos codiciosos elementos policiales continúen haciendo de las suyas y atraquen a cualquiera o peor aun, no quieran desempeñar su función de acuerdo al reglamento obligado que ellos mismos escogieron defender?
El cruce de brazos a toda esta situación a la que Ud. mismo dice es la 1ª vez que la hemos experimentado? Me preocupa su dedo justiciero, además de señalar y aseverar que la culpa de todo tiene el mismo Presidente?
No justifico su error al haber ido a meterse en la boca del lobo, tampoco justifico ciertas reacciones y respuestas habidas? Pero su propuesta a que se de una Conciliación Nacional???? Que pretende decir con esto? Inhumar y Borrar para que empiece algo nuevo? Que todo esto quede en la impunidad? No entiendo su postura? Esconder o justificar al culpable que está atrás de todo este embrollo? Se hace obvio que el “cerebro mecánico” que utilizó y acogió la ignorancia e irresponsabilidad de cada policía, quede como que nada hubiera pasado? Esta injerencia de muchos, viene a ser un acto totalmente inmoral y creo que el pueblo Ecuatoriano empieza a darse cuenta del fraude colectivo que ha existido en nuestro País, donde por mucho tiempo a reinado el famoso “YOISMO” y que ojala (nunca mas) vayamos más a digerir nuevamente esta labia perniciosa de muchos personajes, quienes profesionalmente gustan de asechar pretendiendo así enganchar a sus seguidores o a sus adversarios….
Que dolor causa ver a gente como Ud. (nada elocuente) que se interesa solo por mantener un “status político” suficiente como para elogiar su ego, su arrogancia y su manera sutil de elucubrar su carrera política, sin pensar las consecuencias que en este o muchos casos, nuestro deber obligado (como amantes de nuestra Patria) sería colaborar y ser solidarios a las necesidades del País y no de c/u? Cuando vamos a empezar a construir y no a destruir? y si no aprendemos hacerlo, entonces seguiremos trepando las paredes de la ignorancia, prepotencia, vanidad, codicia, envidia, deshonestidad, ingratitud, mentira etc. etc.
octubre 5, 2010 a 1:55 am
Gracias por comentar, solo no se que tengo yo que ver con la carta del Asambleista Montúfar al Presidente. Pero ya que estamos en eso, me parece iluso de parte del legislador pretender que con una carta se logre algo. El presidente hará mofa de la carta el próximo sábado en enlace, fiel a su estilo y todo quedará ahí.
octubre 5, 2010 a 2:11 am
Adjunto un comentario muy interesante de un Sr. Jorge Pavón Larrea que me parece muy interesante!! por que en muchos casos yo y muchos más podemos tener el mismo argumento que aquí el expone….
DIFICIL LOGRAR CONCENSOS
Creo que una de las características que tiene el pueblo quiteño y ecuatoriano es la dificultad para lograr acuerdos, tal vez es la cantidad de habitantes (12 millones) que en muchos casos son las cantidades de ciertas ciudades de países super grandes o puede ser nuestra intolerancia.
Y es que ¿Quién nos entiende?
Pedimios que salga el presidente por prepotente pero nosotros somos el doble, nunca he leído mensajes de anti – correístas que traten con respeto a otros foristas o al gobierno, siempre ponen epítetos sobre ellos aludiendo sus actitudes a temas “rosas”, dejando claramente ver nuesta intolerancia, pues nada tiene que ver el ser buen o mal gobernante con la orientación sexual.
Siempre he pensado que el gobierno, sea quien sea, lo único que hace es sacar lo peor que está en nosotros y muchas veces lo que vemos arriba es solo el reflejo nuestro, será por eso que nos molesta tanto la prepotencia del primer mandatario? será porque el ecuatoriano es así? prepotente? y si no veamos en las calles cuando nos creemos con derechos de rebasar, de pasarnos el rojo, de colarnos en las filas del cine, o la típica de una persona reclamando algo y diciendo “usted no sabe quien soy yo…. ”
Es difícil lograr concensos cuando no empezamos haciendo un mea culpa y en lugar de eso correístas y anti – correas se envuelven en pasiones y creen ser los únicos dueños de la verdad.
NOTA: Sr. D. Rey, se que no tiene nada que ver con Ud. el asambleísta Montufar, pero acabo de escribir 1 comentario al respecto y fué justo después de una entrevista por 1 noticiero nacional en televisión. Lo que escribí contestando esta entrevista, no me dió tiempo con Ud. respecto de este famoso dia 30 de Sept. 2010. Disculpe si le alteré por mencionar esto realacionado con el Sr. Montufar, (es irrelevante) pero el condumio es el mismo, verdad?
octubre 5, 2010 a 2:22 am
No, para nada me ha alterado Usted. Al contrario, agradezco su participación. Solo aclaraba que no me suscribo con las ideas del Dr. Montufar y, si bien hay que lograr acuerdos, el momento y la forma para hacerlo no me parece la más efectiva. Sobre el comentario que Usted añade “difícil lograr consensos”, estoy de acuerdo en mucho. Las pasiones deben estar fuera del debate político, pues se pierde la perspectiva y la posibilidad de discutir ideas. Desgraciadamente, muchos aplauden este estilo. Basta ver el despliegue de intolerancia que hoy en la mañana hizo el asambleísta Rodríguez de PAIS, pues no estaba de acuerdo con que se cuestione si hubo secuestro e intento de golpe el 30S. SI el presidente o las mayorias aplastantes lo hacen, merecen aplauso por ser valientes y decididos. Si alguien mas lo hace, merece repudio. PArece que la capacidad de apasionarse ya no es de todos. No creo que los ecuatoriaos seamos prepotentes, generalmente me opongo a las generalizaciones (jaja). Pero si es verdad que nos falta mucho para poder discutir respetuosamente ideas. Por eso agradezco una vez mas su participacion plural y respetuosa en este espacio.
octubre 5, 2010 a 7:48 pm
Concuerdo plenamente con tú visión de las cosas. Te faltó añadir que la “estupidez” que se tomó al pais, también se tomó los medios de comunicación imponiendo una cadena nacional disfrazada de noticiero para intentar controlar la opinión pública…Otra incongruencia en pleno “siglo 21″ (como tanto menciona la eterna campaña presidencial) y bajo un régimen que apeló a los “derechos democráticos” ante el mundo para recibir su apoyo.Tengo que añadir que aquí en Guayaquil,ciudad en la que vivo hace menos de un año, el terror se vivió por los saqueos. Asaltaban todo lo que encontraban a su paso, desde bancos y almacenes, hasta simples peatones…bastaba ver una pocas imágenes en las noticias para que a uno se le pararan los pelos.Por el sector en el que vivo la gente retiraba a sus hijos del colegio con caras de terror, y ya para el medio día todo el comercio había cerrado sus puertas y muy poca gente transitaba por las calles.Un tiempo más sin el control policial y esta ciudad se habría transformado en un pandemonio… Otro punto de reflexión sobre este pais nuestro,tan dividido en casi todos sus frentes…tan vulnerable.
octubre 5, 2010 a 9:37 pm
No hay como describir lo que se siente al ver que en pocos minutos el caos se apoderó del país. Una cosa es la pobreza, pero desmantelar locales aprovechando los pocos minutos de “relax” policial. Gracias por leerme y comentar, Muriel.